jueves, 30 junio 2022 5:47

Cinco cosas que dificultan la lactancia materna

Organización de la Salud y UNICEF recomiendan una lactancia materna de forma exclusiva durante los primeros 6 meses de vida de nuestro bebé y complementada con otros alimentos hasta los 2 años de vida del bebé. Bien es cierto, que, en España, la mayoría de las mujeres abandonan la lactancia mucho antes, y una de las causas que lleva a ello es la falta de información y por tanto las dificultades al resolver los pequeños baches que una mujer puede encontrar en el camino.

Dificultades que, a pesar de tener fácil solución y prevención, si no tenemos información o no nos saben asesorar bien, pueden convertirse en un auténtico suplicio y afectar de forma muy importante el bienestar físico y mental.

Dolor

No está nunca justificado. La lactancia materna no debe doler. Nunca. Ante cualquier dolor que la madre experimente, debe pedir ayuda.

Grietas

Ya sabemos que no es normal sentir dolor mientras amamantamos, ni tampoco después de la toma, si en algún momento sentimos dolor con la lactancia, es porque hay algo que está fallando.  ¿Mala postura? ¿Mal agarre? ¿frenillo corto o restrictivo? ¿tensión orofacial?

Ingurgitación mamaria

La “subida” (o “bajada”) de la leche se produce de forma fisiológica en las 24-72 horas tras el nacimiento. Se producen cambios hormonales que van a provocar que la composición de la leche materna cambie de calostro (el “oro de la lactancia”), una leche muy concentrada y rica en anticuerpos, posteriormente, esta leche pasara a ser leche transicional y por último, leche materna madura. Esto es algo normal, y en estas primeras horas/días, podemos notar el pecho más lleno y con plenitud.

Si esa “subida” de la leche se produce de forma muy intensa, y el vaciado del bebé no es el óptimo, puede llegar a darse una ingurgitación mamaria. Esta consiste en una congestión severa de los pechos, con inflamación, dolor y dificultad del bebé para agarrarse y lactar.

Es importante descongestionar el pecho, vaciándolo un poco si es necesario antes de colocar al bebé. De esta manera, podrá agarrarse con mayor facilidad.

Por otro lado, al contrario de lo que quizás podamos pensar, NO debe aplicarse calor en el pecho, sino frío, las hojas de col ayudan mucho también. Y por supuesto, debemos poner al bebé al pecho tanto como podamos para lograr que lo vacíe

Obstrucción

Una obstrucción mamaria es el bloqueo o inflamación de un conducto galactóforo que impide el vaciamiento correcto de una zona de la mama. La mujer lo suele notar como un bulto doloroso en el pecho que disminuye de tamaño tras la toma. Es importante realizar un manejo adecuado para evitar que acabe en mastitis ¿Qué podemos hacer? El truco está, como en el caso anterior, en poner al bebé al pecho con frecuencia y orientando la barbilla hacia la obstrucción.

Además, puedes hacer masajes con tus nudillos o con una bolita miofascial, en la zona afectada en dirección al pezón para ayudar a que fluya la leche. Aquí también debemos aplicar frío y evitar el calor. Evita además sujetadores apretados, con aros o que no sean de nuestra talla actual.

Agarre superficial, deficiente o incorrecto

El bebé debe estar siempre cerquita de nosotras, “barriga con barriga”, bien pegado, con su cabeza bien alineada con la espalda. Es muy importante que mamá, siempre esté colocada cómoda, en una postura que no nos suponga esfuerzo ni en la que carguemos el peso de bebé (espalda recta y brazos descansando sobre almohadas o cojines). La boca del bebé debe estar bien abierta, direccionando el pezón hacia la nariz y los labios evertidos (sobre toso el labio inferior).