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miércoles, 7 diciembre 2022 0:52

La Baronesa Thyssen, una madre orgullosa de sus hijas pequeñas Carmen y Sabina

Se la esperaba, estuvo y aseguró que volvía para quedarse. Carmen Cervera regresó el pasado lunes al Museo Carmen Thyssen Málaga para presentar la nueva exposición temporal que acogerá la pinacoteca andaluza, ‘Pintar la luz. Maestros Catalanes de la Pintura’. Y con luz propia, sin la compañía de sus hijos en esta cita tan especial, brilló la baronesa en su discurso de agradecimiento, en el que le hizo un guiño a Naty Abascal versionando su mítica frase «quiero mucho a todo el mundo».

Baronesa Thyssen

«Buenos días a todos, qué placer estar en el museo Carmen Thyssen, siempre ha sido mi amor y mi pasión y es emocionante estar aquí otra vez. Gracias. Os quiero a todos muchísimo y os he echado de menos, porque ha sido un año complicado. Estoy aquí y mi ilusión es que sigamos siempre con este museo maravilloso y no os preocupéis que no me iré nunca. Gracias a todos y felicidades por de nuevo la gran lucha que supone llevara cabo proyectos importantes. Gracias a todos. Un fuerte abrazo»

Tras recorrer las salas junto al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, Tita aclaró que de momento en Alicante no abrirá un museo «abrir otro museo es muy delicado. Las cosas que se hacen hay que hacerlas muy bien, con calma y con mucho cuidado, me debo a los museos, a mi compromiso con los que ya están» y dejó que la luz iluminara su lado más personal confesando cómo ha vivido este año de pandemia en Andorra junto a sus hijas pequeñas, Carmen y Sabina, que cumplirán 15 años el próximo mes de julio y que, actualmente, están en Andorra «centradas en sus estudios y sacan unas notas impresionantes».

«Una es como y la otra más alta. Van a empezar a volar pronto» comentó la baronesa con cierto pesar. Junto a ellas ha estado estos duros meses, en el que las jóvenes ha desarrollado sus dotes para la cocina «hacían bizcochos durante el confinamiento». Y, aunque el culinario es un arte que también le gusta a Carmen, siente más debilidad por los pinceles que por los cucharones: «A mí me gusta pintar. Empecé a pintar hace muchos años para saber qué sentía el pintor ante un lienzo vacío. Te enganchas. Le digo a todo el mundo que procure pintar, lo hagas bien o mal. Cuando pinto, que no tengo mucho tiempo, me olvido de todo. Si me llaman por teléfono digo ¿Qué ha pasado? salgo de una especie de ensoñamiento, de una cosa rara«. Una disciplina a la que no se ha podido entregar durante los meses en casa debido a sus compromisos profesionales «He querido pintar, pero como estaba con muchas cosas no me acababa de salir bien, y he dicho bueno que se calme la cosa».

Precisamente ha sido la agenda profesional la que ha impedido que su hijo Borja pudiera estar a su lado en esta inauguración. «Está muy bien, pero está con sus problemas que tiene de sus compromisos importantes».

Fiel defensora de la naturaleza y los animales, Tita no solo reivindicó su importancia con la original blusa que escogió para la ocasión con un panda estampado, sino que quiso hacer toda una declaración de intenciones: «El que quiera un perro que sepa de qué va, que luego lo echan a la calle, pero es un almita, lo dijo Juan Pablo II, que van al cielo. Tienen su almita y nos ayudan. Son nuestros mejores amigos, los caballos también y la naturaleza».