lunes, 19 abril 2021 12:20

Mario Casas y la extraña manera de hablar que ha sorprendido a sus seguidores

Mario Casas vive hoy uno de sus mejores momentos tanto a nivel personal como profesional. En el terreno amoroso vive feliz pese a llevar una relación a distancia, en el trabajo atraviesa una época dorada. Tanto es así, que hace tan solo unos días subía al escenario del Teatro Coliseum para alzarse con el Premio Feroz como mejor actor protagonista. Su discurso, que recordó a un grande entre los grandes del mundo del cine de este país recientemente fallecido, Quique San Francisco, impresionó a todos. No solo por la bonita dedicatoria que lanzó a este buen amigo suyo sino porque su actitud al recoger el galardón fue muy diferente a la que nos tiene acostumbrados. ¿Quieres saber por qué decimos esto? Pues sigue leyendo porque nuestras apuestas van en una sola dirección, y te van a dejar, como poco, con la boca abierta.

Premio Feroz como mejor actor protagonista con sorpresa incluida

> No sabemos si fueron los nervios o unas copas de más pero el estado en el que Mario Casas recogía su tercer Premio Feroz era como poco, algo extraño. Subió al escenario para recoger el trofeo que le acreditaba como mejor actor protagonista por la película No matarás sin pena ni gloria. Como quien no quiere la cosa. Como fuera de sí mismo. Andaba con una parsimonia no propia de un momento como aquel en el que la alegría debía derrocharse y salir por todos los poros de su piel. Un discurso escueto, ciertamente improvisado y una voz baja, sin entereza y bastante entrecortada conformaron el resto del guion que esa noche recitó.

“Muchas gracias aunque estoy un poco nervioso. Los críticos y la gente especializada en el cine lleváis apoyándome desde años atrás, lo que me ha hecho seguir trabajando y esforzándome día a día. Quiero compartir esto con todo el equipo de la película. Los actores somos la cara visible, pero detrás hay unos técnicos maravillosos, unos guionistas… que, al final, estos premios son gracias a ellos”. Unas palabras que no ilusionaron a ninguno de los asistentes y que los espectadores estamos demasiado acostumbrados a oír. La segunda parte, consiguió dejar atrás a la primera y es que quiso homenajear a alguien muy querido entre el público.

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