domingo, 18 abril 2021 2:01

Iñaki Urdangarín acude a la cárcel de Zaballa, donde cumplirá su condena

Ayer informábamos de que Iñaki Urdangarín ya se encontraba en Vitoria para empezar una nueva etapa en su vida, que le acerca un poco más a la libertad después de dos años y ocho meses en prisión. Hoy os mostramos las primeras imágenes del marido de la Infanta Cristina en la prisión de Zaballa, Álava, donde cumplirá lo que le queda de condena.

El exduque de Palma, que disfruta desde mediados de enero del tercer grado penitenciario, deberá dormir en la cárcel alavesa de lunes a jueves. Mientras que los fines de semana los pasará en la casa de su madre, Claire Liabert, en Vitoria, acompañado por su familia, a quien está muy unido.

Iñaki Urdangarín

Además, y condición indispensable para que Instituciones Penitenciarias le concediese el traslado a su ciudad natal, Urdangarín comenzará en los próximos días en su nuevo trabajo. En dicho despacho trabajará como consultor en un céntrico bufete de abogados vitoriano, “Imaz & Asociados”, desempeñando la labor profesional que ejercía antes de su entrada en prisión.

Pero, antes de pisar su nuevo lugar de trabajo, el marido de la Infanta Cristina ha conocido el que será su “hogar” durante los próximos meses. Se ha acercado a la cárcel alavesa de Zaballa, donde pernoctará de lunes a jueves y donde se someterá a un programa de inserción para condenados por delitos económicos.  De esta manera hará al igual que hizo durante su breve estancia en el Centro de Inserción de Alcalá de Henares. Según apuntan diferentes medios, en otoño podría obtener la libertad vigilada y, gracias a una pulsera telemática que controle donde está en cada momento, abandonaría para siempre la cárcel.

A pesar de que Urdangarín no “ingresará” oficialmente en la prisión de Zaballa hasta esta noche, se ha acercado al centro penitenciario para realizar algunas gestiones pendientes. El exduque de Palma ha llegado en un la parte de atrás de un automóvil tintado, ha permanecido en las instalaciones cerca de una hora y, al igual que entró – oculto en un coche para no ser captado por las cámaras – ha abandonado el recinto, evitando ser visto.