Tiene razón Paz Padilla cuando dice que los famosos aparecen en todas las portadas cuando reciben determinadas acusaciones y si son absueltos, todo es silencio. Sabe de lo que habla porque su marido, Antonio Juan Vidal Agarrado, fue imputado por malversación de fondos en su etapa como jefe de servicio de Formación en Cádiz.

La gaditana salía entonces a defender a su entonces novio: “Juan no es un ladrón, es solo un funcionario. Me está sentando fatal cómo se están dando las informaciones. Toda la información que estoy leyendo me parece una pasada, estoy indignada”. Hace unos meses una jueza archivaba el Caso de los Cursos de Formación y apenas nadie señaló que la pareja de la presentadora había quedado limpio de polvo y paja.

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Pero aparcado el lío judicial, el problema actual para Paz Padilla es laboral. La razón principal son unas declaraciones que le realizó a Jesús Mariñas: No entiendo lo que está pasando ni esta persecución, y menos ahora que lo dejo. No conozco al director ni a nadie que trabaje allí. A lo mejor hice algo mal sin enterarme. Sólo así me lo explico (…) No sé qué pasa. De entrada, no es que me lleve mal o no me entienda con el equipo. Sólo son mis compañeros de trabajo. Ni salimos juntos ni vamos a cenar. Siempre he mantenido ese distanciamiento, el mismo con el que hace 20 años decidí no conceder entrevistas. Por eso me dolieron las fotos que me robaron”.

 

La cómica ha negado estas declaraciones y sus compañeros parece que le creyeron. Pero este tema no aparca la evidencia: la relación entre Paz Padilla y sus compañeros es nefasta. Por mucho que ella haya negado que con Carlota Corredera y Raúl Prieto es buena, pese a lo publicado en Lecturas. Y para muestra tres botones: Laura Fa reveló que Paz pasaba las pausas publicitarias en solitario, la propia presentadora no invitó a prácticamente ningún compañero en su boda y con Mila Ximénez las relaciones no son las mejores.

Hace unas semanas la ex de Manolo Santana cargaba en público contra Paz después que ésta defendiera las faltas de ortografía de una joven andaluza: “Yo soy andaluza y sé escribir, ¿algún problema? Que no nos metemos con la forma de hablar, sino con la incultura de no saber escribirlo bien (…) ¡Viva la incultura, no te jode!”. Aunque las declaraciones más duras contra Padilla las realizó otro ex compañero, Pipi Estrada: “Es una pseudo presentadora, una indigente intelectual. Paz Padilla es una vaga, que no trabaja, es decir que llega allí y así como otros, pueden ser más brillantes o menos brillantes, se preparan los temas y trabajan sobre el programa, ella llega se maquilla y se mete en el programa”.

Y añadía: “A mí me consta que no tragaba a Kiko Matamoros y de repente un día dice que era como un osito… Mira.. Kiko Matamoros puede ser de todo menos osito. Porque te digo una cosa, de osito no tiene nada, y es más, puede ser una serpiente o un lobo con piel de cordero que ahora parece el Gandhi de la televisión (…) Ella disfruta con estas peleas, metiéndose en el barro, más que un cochino en una charca”.